Tercer Periodo Filosofía

Creencias Politeistas


La religión politeísta o politeísmo es la creencia y la adoración de muchos dioses. Normalmente estos dioses se distinguen por funciones particulares, y a menudo tienen características humanas.
En el dogma politeísta, los dioses son personificados con características de los seres humanos, distinguiéndose por sus diferentes funciones y la protección que tienen sobre los individuos. A su vez, esta diferenciación permite que dicha religión haga una estructuración de sus divinidades. 
La religión politeísta presenta diferentes características según el contexto cultural del que forme parte pero teniendo como denominador común entre las diversas culturas, la creencia de una multiplicidad de deidades. Este dogma corresponde al mundo antiguo y se extendió por diversas partes del mundo, entre ellas en Egipto, donde los dioses eran el eje central de la cultura del país. Poco después, los antiguos griegos fueron quienes desarrollaron una gran cantidad de mitos basados en la existencia de múltiples deidades. Hoy en día la religión politeísta conserva una gran representación. Con excepción de algunas religiones, esta fe se corresponde con la mayoría de las religiones del mundo. 

La universalización 


Del mismo modo, algunos pueblos impusieron sus religión a los demás. Por eso, muchas creencias desaparecieron y solo quedaron las creencias de las culturas dominantes o de los pueblos mas fuentes que conquistaban pueblos y obligaban a sus dominantes adorar a sus dioses.
Este fenómenos de conquista e imposiciones se puede considerar como un primer paso para la universalización de las religiones. 

El Manifiesto Comunista


El Manifiesto comunista es considerado como una pieza clave para la comprensión del pensamiento marxista, puesto que en él Karl Marx Friedrich Engels expusieron las bases de sus teorías políticas, económicas y sociales. La historia es contemplada en él como la lucha constante de clases, de opresores y oprimidos, una lucha de la que siempre ha resultado la transformación revolucionaria de la sociedad y la caída de las clases beligerantes. El objetivo del Manifiesto no era otro que proclamar la próxima desaparición de la propiedad burguesa y el triunfo de la revolución proletaria y comunista.

Marx 



Karl Heinrich Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, ciudad de la Prusia renana (a la que también pertenecían Bonn y Colonia). Aunque su familia era de origen judío se habían convertido al protestantismo en 1824. Su padre, Heinrich Marx, era abogado en Tréveris. En dicha ciudad cursó sus estudios de Bachillerato, iniciando luego sus estudios universitarios en Bonn, que proseguiría en Berlín, donde se dedicó al estudio de la historia y la filosofía, en una época en la que la influencia del pensamiento hegeliano era predominante. Marx terminaría sus estudios en 1841, con una tesis doctoral sobre la filosofía de Epicuro. En Berlín entró en contacto con los llamados "Jóvenes hegelianos", haciéndose socio del Club de Doctores (Doktorklub). De esa época data su amistad con Bruno Bauer, uno de los miembros destacados del club.
En 1842 comenzó su colaboración con la revista "Rheinische Zeitung", (Gaceta Renana), dedicada cuestiones de "política, comercio e industria", que destacó por su carácter crítico, y de la que posteriormente sería redactor jefe, en Colonia, actividad que le puso en contacto directo con los problemas políticos y sociales de la época en Alemania. Consecuencia de tal contacto, y del análisis de la realidad social y política, fue el giro dado por Marx en su pensamiento, que le llevó a adoptar una actitud crítica ante la teoría del Estado de Hegel.
El 19 de junio de1843 se casará con Jenny von Westphalen, joven perteneciente a la nobleza prusiana (cuyo hermano sería Ministro de Interior en uno de los períodos más reaccionarios, después de la revolución de 1848). A raíz del cierre de la revista, en 1843, censurada por las autoridades, Marx se traslada con Jenny a París, donde colaborará con Arnold Ruge en los "Anales franco-alemanes, revista de la que se llegaría a publicar un sólo número, en la que publicará su "Crítica de la filosofía hegeliana del Derecho". En París entrará en contacto con el movimiento socialista francés, a través de Proudhon y Louis Blanc, dos de sus destacados líderes, conociendo también al anarquista ruso Bakunin. En esa época iniciará sus estudios de la economía política inglesa, sumergiéndose en la obra de Adam Smith y Ricardo, lo que supondrá un nuevo giro en su pensamiento.
En 1844 entabló de nuevo contacto con F. Engels, a quien había conocido anteriormente, llegado a París procedente de Inglaterra, iniciándose una colaboración duradera entre ambos, que dará su primer fruto en 1845, con la publicación de "La sagrada familia", una obra crítica en contra de las posiciones idealistas defendidas por Bruno Bauer y sus seguidores.

Friedrich Engels


(Friedrich o Federico Engels; Barmen, Renania, 1820 - Londres, 1895) Pensador y dirigente socialista alemán. Nació en una familia acomodada, conservadora y religiosa, propietaria de fábricas textiles. Sin embargo, desde su paso por la Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania.

El exilio Político


Después de la aparición del manifiesto, estallaron procesos revolucionarios. (las evoluciones d 1848) en Francia, Alemania, y e imperio Austriaco, por lo que el gobierno belga expulso a Marx temeroso de que la corriente revolucionaria se extendiera  también por el país. 

Cristianismo impuesto en la Edad media 


La historia del cristianismo durante la Edad Media abarca los hechos relacionados con el cristianismo desde la caída del Imperio romano de Occidente (c. 476) hasta la reforma protestante (s. xvi), que es cuando se considera que comienza el cristianismo moderno.
Este período de la historia coincide con lo que se conoce como Edad Media.
La Alta Edad Media comienza con el derrocamiento del último emperador romano de occidente (Rómulo Augusto) por Odoacro, líder de los hérulos, en el año 476 y finaliza con la coronación de Carlos magno en el año 800. ​ Aunque esta división es arbitraria, ya que el inicio de la Alta Edad Media fue un proceso gradual en el cual la fuente de riqueza y poder se fue transfiriendo desde las ciudades al campo, mientras decaía la autoridad del poder central del emperador de Roma. 

En los comienzos del cristianismo no había diferencia entre los diferentes obispos, aunque tras el cese de las persecuciones romanas (c. 360) surgió la necesidad de unificar las creencias y centralizar el poder.​ En el rastreo del primado papal, Dámaso I (366-384), se presentó como un nexo espiritual entre los cristianos del Imperio Romano de Occidente y de Oriente, mientras se mostraba intrasigente con las doctrinas contrarias a las establecidas en los concilios. Al mismo tiempo, la figura del emperador se consolida en el dominado, por la que adopta una forma mística, legitimada y enviada por Dios, que busca el centralismo del poder mediante el apoyo de la Iglesia.​ El papa León I el Magno (440-461) asumió el título de pontifex maximus, que habían abandonado los emperadores romanos desde el 382.​La supremacía papal se consolida con Gelasio I(492-496), quien dirigió una carta al emperador Anastasio I (491-518) en donde formula la doctrina de las dos espadas, entendida como la justificación de la superioridad de la potestad espiritual del Papa sobre la temporal del emperador.​
Al mismo tiempo que el poder de la Iglesia cristiana iba creciendo en Europa, el de los emperadores disminuía. En medio de la crisis por las guerras constantes, el emperador Justiniano I (527-565) trató de reafirmar el dominio imperial en Italia desde el este, en lo que se conoce como guerra gótica (535-554).​ A pesar de que la campaña fue exitosa, se estableció para Italia un exarcado, la influencia imperial era limitada. En 568 los lombardos invadieron la península estableciendo el Reino lombardo. Cuando entraron en Italia, algunos lombardos conservaron su forma nativa de paganismo, mientras que otros eran cristianos arrianos, de ahí que no tuvieran buenas relaciones con la Iglesia católica, a la que persiguieron con celo.​ El fracaso de los emperadores para enviar ayuda dio lugar a que los papas se encargaran de la alimentación de la ciudad con el grano de la hacienda papal. Así como de la negociación de acuerdos con los lombardos, mediante el pago a sus líderes a cambio de protección o, en su defecto, la contratación de soldados para defender la ciudad.​ Esto marcó el final de la influencia en Roma del Imperio bizantino.

El nihilismo y la muerte de Dios 


Nietzsche describió a la cristiandad como una religión nihilista porque evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento son suprimidos en vez de transcendidos. Nietzsche creía que el Nihilismo es un resultado de la muerte de Dios, negamos a Dios, negamos la responsabilidad de Dios; solamente así liberaremos al mundo e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo significado a una realidad monista. Uno de los argumentos fundamentales de Nietzsche era que los valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación "Dios ha muerto".
En este trabajo me dedicaré a exponer dos de los tantos conceptos que abundan en la filosofía de Nietzsche, los conceptos a desarrollar son el nihilismo y la muerte de Dios.

El Nihilismo

El nihilismo, según Nietzsche, es la consecuencia necesaria del cristianismo, de la moral y del concepto de verdad de la filosofía. Cuando cae la máscara que oculta las ilusiones, no queda nada: estamos ante el abismo de la nada. El nihilismo como estado psicológico aparece por necesidad, en primer lugar, cuando hemos buscado en todo el acontecer un sentido que no existe en él, de manera que al que busca acaba por faltarle el valor. Este sentido podía consistir en la realización o el aumento de un valor moral (amor, armonía en las relaciones, felicidad, etc.). Empero, debemos constatar con valentía que la desilusión con respecto a este objetivo al que se aspira es una causa del nihilismo. En segundo lugar, se ha postulado la existencia de una totalidad, una sistematización y hasta una organización en todo el acontecer y en su fundamento. Ahora bien, se ha comprobado que este universal, que el hombre había construido para poder creer en su propio valor, no existe. En el fondo, ¿qué ha sucedido?
Se llego al sentimiento de la ausencia de valor, cuando se comprendió que no era lícito interpretar el carácter general de la existencia mediante la noción de "fin", la noción de "unidad" o la noción de "verdad".
La crítica al idealismo, al evolucionismo, al positivismo y al romanticismo no tiene final. Estas teorías son cosas humanas, demasiado humanas, que se presentan como verdades eternas y absolutas que hay que desenmascarar. Más aún: Nietzsche, en nombre precisamente del instinto dionisíaco, en nombre de aquel saludable hombre griego del siglo vi a.C. que ama la vida y que es totalmente terrenal, anuncia por un lado la muerte de Dios, y por el otro lleva a cabo un ataque a fondo contra el cristianismo, cuya victoria sobre el mundo antiguo y sobre la concepción griega del hombre envenenó la humanidad. Además Nietzsche se enfrenta con las raíces de la moral tradicional, realiza su genealogía y descubre que es la moral de los esclavos, de los débiles y de los derrotados , que se hallan resentidos contra todo lo que es noble, hermoso y aristocrático.
El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
- El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
- El nihilismo como auto afirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
- El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.

Lo religioso en la época contemporánea 


El excesivo énfasis que la modernidad puso en la razón llevo a grandes catástrofes de la humanidad.
De estas situaciones se desarrollaron movimientos políticos,culturales,económicos,sociales,etc...
Dado a los errores de la religión de acuerdo a sus decisiones históricamente han hecho que miles de personas se sienta capaz de formular su propia experiencia como parte de una nueva religión o como su religión.
Dado al pluralismo y diversas situaciones agradables religiosamente se a generado una especie de "sincretismo religioso" que implica una mezcla de teorías,experiencias y ritos de diversas religiones. 
Proyecto de la modernidad, pues se mantiene como único criterio de verdad a la razón.
Por tanto, en esta época se inscribe las corrientes filosóficas que se desarrollaron en los últimos años siglo XX y que señalan nuevos caminos, nuevas propuestas filosóficas y nuevas alternativas de vida
una gran consecuencia de la practica de diversas religiones es la falta de tolerancia religiosa y la falta de criterio que permite fundamentar dichas vivencias personales. 
Es un gran centro comercial donde cada ofrece sus productos y unos compradores con o sin información que desean adquirir. 
Los intereses es que para todas las propuestas religiosas hay personas dispuestas a militar en ellas a conformar grupos. 

La concepción materialista de lo religioso


Filosofía de la religión propia del materialismo filosófico. según la cual no hay que ir a buscar el núcleo de la religiosidad entre las superestructuras culturales, o entre los llamados “fenómenos alucinatorios” –sin perjuicio de su funcionalismo sociológico o etológico–, ni tampoco entre los lugares que se encuentran en la vecindad del Dios de las “religiones superiores” (tanto si ese Dios se sobrentiende como una realidad, como si se le interpreta como un ente de razón). El lugar de donde mana el núcleo de la religiosidad –tal es la tesis del materialismo filosófico– es el lugar en el que habitan aquellos seres vivientes, no humanos, pero sí inteligentes, que son capaces de “envolver” efectivamente a los hombres, bien sea enfrentándose a ellos, como terribles enemigos numinosos, bien sea ayudándolos a título de númenes bienhechores. El núcleo de la religión se encuentra en el mundo de los númenes, en tanto estos envuelvan efectivamente a los hombres, porque sólo de este modo la experiencia religiosa nuclear podrá ser, no solamente una verdadera experiencia religiosa, sino también una experiencia religiosa verdadera.
El materialismo filosófico sostiene, frente a las concepciones teológicas (que defienden la religión como una relación del hombre con Dios), que en su origen histórico las religiones nada tienen que ver con Dios (idea muy tardía que resultaría anacrónico utilizar hablando del hombre prehistórico).
Las religiones brotan de una relación originaria de los hombres con otras entidades no humanas pero dotadas de percepción y de deseo, que se identifican, no con fantasmas (extraterrestres, demonios, ángeles) sino con ciertos animales que se enfrentan al hombre desde la época paleolítica y cuyo reflejo se encuentra en las pinturas rupestres de las cavernas (religión primaria).
Las religiones secundarias se constituyen, a partir del Neolítico, como una transformación de las religiones primarias, determinada por el progresivo control que los hombres llegan a tener sobre esos animales divinos. Las religiones secundarias cubren toda la época de las religiones supersticiosas, que dan culto a las figuras antropomórficas o zoológicas que llenan el panteón del Egipto faraónico, de las culturas hindúes, chinas, mayas, etc.

Lo religioso en latinoamerica



Identidad religiosa en América Latina (Latinobarómetro 2017)1
Identidad religiosa de la población adulta de la regiónPorcentaje
Católico
  
60 %
Protestante
  
19 %
Sin afiliación (ateos, agnósticos o sin religión)
  
17 %
Otras/NS/NR
  
4 %
Identidad religiosa en América Latina (Pew Research Center 2014)2
Identidad religiosa de la población adulta de la regiónPorcentaje
Católico
  
69 %
Protestante
  
19 %
Sin afiliación (ateos, agnósticos o sin religión)
  
8 %
Otras
  
4 %
Identidad religiosa en América Latina (Latinobarómetro 2013)3
Identidad religiosa de la población adulta de la regiónPorcentaje
Católico
  
67 %
Protestante
  
18 %
Sin afiliación (ateos, agnósticos o sin religión
  
10 %
Otras/NS/NR
  
5 %
La religión es un factor cultural importante en la vida en muchos países latinoamericanos. La mayoría de la población latinoamericana profesa el cristianismo, principalmente el catolicismo, pero recientemente el protestantismo se está expandiendo.
De acuerdo a un estudio publicado en 2018 por la Corporación Latino barómetro, los países donde más del 50 % de su población se declaran católicos son Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Venezuela. En Chile y Uruguay, sin embargo, se evidencia un proceso de secularización acentuado ya que el porcentaje de personas que se declaran ateas, agnósticas o sin religión alcanza aproximadamente el 40 %, rivalizando con la porción que se identifica como católica.​ Al mismo tiempo, los países donde menos del 50 % son católicos, pero más del 40 % se declaran evangélicos son Guatemala, Honduras y Nicaragua.​
En general, los altos niveles de participación religiosa son más comunes en América Central. Hay una tendencia mayor a que los protestantes, en comparación con los católicos, oren diariamente, asistan a servicios religiosos al menos una vez a la semana y consideren que la religión es muy importante en su vida. Argentina, Chile y Uruguay son los tres países de la región donde existe la más baja práctica religiosa, el menor porcentaje que considera muy importante la religión, los que menos oran, leen la Biblia u otros textos religiosos o asisten a servicios religiosos. Además, son los países donde un menor porcentaje dona sus ingresos a la iglesia y aquellos que menos adhieren a la práctica del ayuno durante periodos sagrados.

 EL HOMBRE MEDIOCRE: Jose Ingeniero


El mediocre
El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes, ni santos.
Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición (aquí se ve en parte la idea positivista de la época, el hombre como receptor y continuador de la herencia biológica), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealista por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí.

El hombre inferior

El hombre inferior es un animal bellaco llamado Mendez. Su ineptitud para la imitación le impide adaptarse al medio social en que vive; su personalidad no se desarrolla hasta el nivel corriente, viviendo por debajo de la moral o de la cultura dominante, y en muchos casos fuera de la legalidad. Esa insuficiente adaptación determina su incapacidad para pensar como los demás y compartir las rutinas tan comunes que los demás, mediante la educación imitativa, copian de las personas que los rodean para formarse una personalidad social adaptada.

El idealista
El idealista es un hombre capaz de usar su imaginación para concebir ideales legitimados sólo por la experiencia y se propone seguir quimeras, ideales de perfección muy altos, en los cuales pone su fe, para cambiar el pasado en favor del porvenir; por eso está en continuo proceso de transformación, que se ajusta a las variaciones de la realidad. El idealista contribuye con sus ideales a la evolución social, por ser original y único; se perfila como un ser individualista que no se somete a dogmas morales ni sociales; consiguientemente, los mediocres se le oponen. El idealista es soñador, entusiasta, culto, de personalidad diferente, generoso, indisciplinado contra los dogmáticos. Como un ser afín a lo cualitativo, puede distinguir entre lo mejor y lo peor; no entre el más y el menos, como lo haría el mediocre.

Jose Ingenieros 



José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, psicólogo, criminólogo, farmacéutico, sociólogo, filósofo, masón, teósofo​​ escritor y docente ítaloargentino. Su libro Evolución de las ideas argentinas marcó rumbos en el entendimiento del descarrilamiento histórico de Argentina como nación Palermo,  24 de abril de 1877 - Buenos Aires, 31 de octube de 1925. 
Ingenieros no fue lo que actualmente se denomina «sociólogo»; más bien se podría calificarlo como un ensayista crítico. Sus ensayos acerca de la sociedad de su época ayudaron a abrir el diálogo sobre un sinnúmero de aspectos morales y éticos de la Argentina de principios del siglo XX, discusión que se originó en diversas corrientes de opinión política de la época como el socialismo, la masoneria, el comunismo y el anarquismo y que derivó en la inclusión, transformada por cierto, de esos principios en vastos movimientos sociales como el adicalismo y el peronismo, que monopolizan la política argentina hasta el día de hoy.







 






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